DE LISTAS OBJETOS Y COSAS.


…. “los escritores hacen listas o bien cuando el conjunto de elementos del que se ocupan es tan extenso que escapa a su capacidad de dominarlo, o bien cuando se enamoran del sonido de las palabras que designan una serie de cosas.”

Umberto ECO  “Confesiones de un joven novelista”  – Capitulo 4 – “Mis listas”

 

 

Toca poner orden. Vivimos, de forma consciente o no,  de forma simbiótica con cosas y objetos. Formamos microsistemas, medios, espacios… toca poner orden.

Una caja de pastas  vacía de madera fina,  folletos, una bandeja con cuadernos entre los que, a modo de sándwich, viven dos libros de consulta. Revistas y más folletos,  panfletos públicos, hechos con el dinero de todos, papel caro que da grima y reparo leer. Una grapadora se sujeta bajo una barrera de libros: metodología de investigación social, calidad, organizaciones, familia de origen, sociología , terapias narrativas, más terapias, sistémica, intimidad, una guía de ortografía, inteligencia emocional,  más revistas de terapia familiar, conversaciones y entrevistas, palabros y construcción de los nombres. Una autentica muralla  de seguridad. Sobre ellos, también en el otro extremo,  la caja de un antivirus caducado ¿será casual?  Tarjetas de visita, cuarenta o cincuenta nombres de personas,  memoria apilada en forma de lasaña. Tiempos y espacios que no me atrevo a reciclar. Nunca se sabe. Un par de baterías de móvil y varias pilas alcalinas, una grande y otra pequeña. Energía inservible. Llaveros publicitarios,  hilo dental, una goma Milán, unas gafas de emergencia de farmacia.  Cedes ROM, postales repetidas de la exposición de un joven y moderno artista, dos casetes,  mi rana de cerámica  – regalo materno,  siempre está en mi escritorio –, un pequeño plato con la inscripción “Salom” en hebreo. Una jarra de cristal de dos litros, con una generosa panza, llena de enseres de oficina: tijeras grandes y pequeñas, lápices, cables, bolis, rotuladores permanentes y de pizarra, sus recargas, cúter, portaminas, destornilladores. Botes porta bolígrafos, sin bolis, acompañan a la jarra. Casetes, cables, separa libros, diskettes. Notas de papel, cuadernos de notas, carpetas con dossiers, memorias externas de pc, una caja negra que guarda más documentos sirve de soporte de  un conjunto de altavoces, cinta adhesiva, un reloj de arena, un ambientador promocional, un calendario de regalo de una entidad de crédito y un trípode inservible. A la izquierda al fin se aloja el CPU del ordenador y el teléfono que parpadea. El teclado y la pantalla completan el cuadro. Detrás de la pantalla, escondidos,  se intuyen algunas figuritas de poliéster de valor sentimental, unos auriculares, una cesta de rafia  con más tarjetas de visita, pinturas de cera tal vez usadas y mas cables.

Vivimos acompañados de cosas y objetos, la lista podría ser interminable si la extiendo mas allá de la mesa de trabajo. Si, por ejemplo, abriera las cajoneras. Podría hacer una investigación retrospectiva… nos aferramos a cosas para congelar el tiempo  y el espacio. Los objetos permanecen, superan nuestros impulsos de orden y “puesta a punto”.
La relación con objetos y cosas es lo que cuenta y sobre el tema hay mucho escrito.

Me cuentan que un hombre cada vez que viajaba y abandonaba su casa por motivos profesionales o de ocio llenaba una gran maleta. En ella incluía todo lo que “necesitaba” . Cuando su anfitrión le recibía y le ayudaba con el equipaje… era inevitable la pregunta.
– ¿Que llevas aquí dentro? ¿Sólo son tres días?
– Siempre viajo como si no fuera a volver a casa y llevo conmigo las cosas que son indispensables para seguir viviendo: mis libros, mis fotos, etc.    

Vivimos en un mundo tecnológico y de adquisiciones; frecuentemente ridículas. Los reality en televisión nos muestran las luces y las sombras de esta relación con cosas y objetos.
Vivir sin nada  -en los supuestos de supervivencia –  vivir acumulando, recuperando objetos del pasado, anticuarios, subastas, etc.
Migrar de mundos de necesidad a nuestro mundo de opulencia y consumo. Deseando una supuesta “normalidad” por el consumo. Mucho sobre lo que pensar y poner orden, más mental que físico, me temo.

Toca poner orden, siento que seguiré acompañado de muchos de estos objetos o que los sustituiré por otros.

 

( Inspirado en  la lectura de “Confesiones de un joven novelista” – Umberto ECO – Capitulo 4 – “Mis listas” )

 

 

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