Bucles del lenguaje, para no perder el norte.


Escucho la radio a modo Guadiana. Cuando me topo con G. Nierga me parece una fiesta, evoca noches de pinganillo y complicidad. Hablar por hablar. Yo escuchar por escuchar. A mediados de diciembre en una de sus tertulias en la SER sobre temas educativos nos trae el testimonio de una adolescente que tras una infancia dura, sale adelante con la colaboración de un bibliotecario que en su tiempo libre práctica artes marciales. La mezcla, la creatividad, le convierte en un educador excepcional. Un soporte educativo y afectivo único para la niña. Tras la palabra de ambos y las preguntas de los participantes aparece“la bicha”. El tema de este post. Un bucle del que no me puedo escapar. La Nierga, mi gran Nierga, califica estas experiencias de infancia dura como contextos de “familias desestructuradas”.
Hasta el corrector del wordpress me pone en rojo la palabra, algo no va.
Sobre el tema ya vengo escribiendo, como os decía. ver POST DESESTRUCTURADOS 

Quizás me tenga que rendir ante la evidencia;  hay una construcción poco reflexiva desde los medios de comunicación.
Una construcción muy  estandarizada sobre lo que es una familia.
“Los límites del lenguaje son los límites de nuestros mundos”  decía L. Wittgenstein.
Pensando una vez más sobre el tema aparece la confusión al usar el término como una definición estándar para un grupo de personas o familias que han tenido dificultades de diferente tipo, la confusión decía entre: estructura y función.
Y es curioso porque precisamente la diversidad estructural de las familias actuales es lo que más llama la atención. Hay tantos tipos de estructuras familiares,  y esto crece en el tiempo,  como proyectos personales. En cuanto a la función, este es el tema central sobre el que no acertamos a pronunciarnos con precisión. Normalmente las personas que tienen problemas con su proyecto familiar es porque no cumplen con las funciones básicas para la crianza de sus hijos, la educación, etc. Pero esto no tiene que ver con la estructura familiar.

Me bulle la reflexión y la actualizo en términos lingüísticos tras recuperar algunas lecturas de Juanjo Millás.   Nada es casual, en La mujer loca” – que recomiendo- la idea de que no poseemos el lenguaje si no que estamos atrapados en él,  refuerza esta necesidad de ser mucho más reflexivos con determinadas formas de construir  las realidades en las que nos relacionamos.

Para terminar,otro texto de Millás, una cita de – “Laura y Julio” –  a propósito de las construcciones sociales que hacemos sobre las familias con diferencias  y diferentes. Diferencias, hacen diferencias.  No me resisto a traerlo a escena. Asumo que vivo en un bucle en esta  historia, también siento que mantener esta posición es algo más que forma, hay un fondo que quiero preservar y transmitir reflexivamente:

” – Qué muchos hombres, sobre todo los recién separados como tú, nos ven a mi hija y a mi y se creen que ya tienen una familia hecha, una familia que pueden comprar a precio de ganga porque dan por supuesto que estamos deseando que nos compren. Y una familia es muy difícil de levantar. Mi hija y yo somos una familia, aunque no lo parezca. Y no creas que me vuelve loca que me ordenen los muebles o me limpien los azulejos de la cocina, porque lo familiar para mí es el desorden, ¿comprendes? “

 

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