INTERMITENCIAS


En la ilusión de la continuidad, cada noche nos entregamos al sueño.  Amanecemos renovados.

En cada parpadeo, interrumpimos la entrada de luz. Lubricamos nuestros ojos. Conexión, desconexión. Intermitencia.

Tic -Tac, Tic-Tac… nuestro reloj interno, nuestro ritmo… La vida construida a golpe de latidos, nuestro músculo mítico. Intermitencias.
Vivimos en una red de relaciones que emerge, de forma intermitente,  en el devenir de nuestro tiempo. Nos conectamos a personas y seres queridos, sabemos que están en nuestro mundo como luz que se enciende y se apaga. Como un faro o una guirnalda luminosa en navidad.  Luces,  colores que nos dan un lugar. Brillamos, titilamos,  en este baile la relación se pone en primer plano.

Encuentro y conversación con un viejo amigo. Es domingo por la mañana, se trata de una cita no prevista, nos escribimos antes en una “red social”. Con desparpajo, nos citamos en público.
Estamos conectados pero nos falta contacto, presencia.  El encuentro, en sí mismo, el reencuentro es una intermitencia. Una repetición que confirma una relación. No hay relación si no hay repetición que confirme un ritual.
La conversación nos lleva inevitablemente a recuperar el tiempo perdido. En la conversación surge el tema. Amigos comunes que desaparecen en el tiempo. Personas que se deshacen en  días, meses, años…  Experiencia banal y compartida;  vivida con más o menos intensidad. Alguien que estuvo en nuestras vidas, en nuestros proyectos y desapareció y por contra teniendo conciencia de que sigue vivo. Historias sin continuidad.
Sin intermitencia.  Desde esta conversación surge este texto. Intermitencia como síntoma de vida.

Termina un ciclo, todos y todas, nos esforzamos por conectarnos y desearnos lo mejor. Parabienes para el futuro inmediato. Mensajes cruzados, vídeos virales y frases hechas. Etc.
Activos en la intermitencia. Recordamos nuestra posición. Renovamos balizas, lanzamos mensajes, a modo de faros en la tormenta,  intensificamos la señal.

Conectados pero no presentes. Las conversaciones internas toman fuerza.  

Arboles luminosos, luces, bombillas multicolores son el recuerdo de nuestro mundo relacional interno. Cada luz, cada brillo, esta noche me conecta contigo; seguro que en los próximos meses nos seguiremos mandando mensajes, seguro. Si nos encontramos, será maravilloso!

Fotografia: Larm Rmah

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