PARADIGMAS y MALESTARES CRONICA.2 del 7 congreso de Educación social


 

 

“Los límites del lenguaje son los límites de nuestros mundos” 
L. Wittgenstein.

Suscribo y actualizo la frase de L. Wittgenstein tras una mañana, otra vez sobre el “doble filo”,  en este séptimo congreso estatal de Educación social.  Algunas pinceladas sobre la mañana de este 22 y los plenarios.

La generación de conocimiento desde la práctica emerge como tema recurrente. En el primer diálogo rescato el  matiz que se presenta sobre investigación en E. Social. En concreto, sobre carencias en investigación.  Una vez más construimos un discurso desde lo que nos falta, somos poco apreciativos.
En este punto, pienso que es necesario  un debate honesto y constructivo. Muy apreciativo, recogiendo nuestras mejores experiencias,  sobre los paradigmas desde los que nos acercamos y queremos mirar nuestras prácticas.  ¿Desde que mirada queremos construir un saber científico.  Un conocimiento.

Quizás debamos construir  conocimiento desde  paradigmas que sean coherentes con nuestras prácticas. Hay nuevas preguntas,  preguntas obligadas no solo para los que investigamos sino para todos los que generamos conocimiento todos los días. Por ejemplo  ¿Es el paradigma de las ciencias naturales – ciencia positiva – el referente para las ciencias sociales?  En otras palabras, el mundo de la investigación que opera en las universidades utiliza el mismo paradigma que nosotros. Y otra, en términos de investigación científica ¿Quién necesita a quien? Como entramos en un diálogo de ganar – ganar. Nuevos tiempos, nuevas relaciones.

Hace treinta años, cuando no estaban creados los primeros planes de estudios de Educación social, en el proceso de relaciones entre las asociaciones profesionales y la Facultad de Pedagogía de Donostia pregunté a un Catedrático ¿Qué puedo esperar yo de la Universidad? No supo que contestarme. La pregunta, hecha en tono desafiante estaba hecha en un contexto de reivindicación, evidentemente era una buena pregunta para entonces. Perseguiamos la visibilidad, el reconocimiento. La presencia en la escena.
No vale para ahora. Ya estamos en el cuadro de múltiples formas. El valor ahora está en la diversidad de la acción.

Nuestro lenguaje  por momentos resulta recurrente, un tanto cansino. En el discurso de la queja, tanta emoción desde la necesidad de afirmarnos por lo que somos olvidando lo que hacemos día a día, bloquea  impulsos innovadores.

Pienso que ha sido un acierto abordar el tema del Malestar  profesional en este congreso. Por otro lado me sorprendido la forma de hacerlo. Si me remito a la propia experiencia, a mi propio ciclo vital profesional, el malestar: las experiencias críticas e intensas en esta profesión -trabajo con menores en centros,  medio abierto, prevención de las drogodependencias, etc.   Me llevaron a conectar con la necesidad de hacer algo mas que seguir quejándome. Por eso me formé – siendo educador social – como Supervisor. La supervisión es una actividad profesional propia de los profesionales de lo social en todo Europa. 

No es la única opción, ni es obligada. Pero es una opción.
No inventamos nada en este trabajo,  cuando hablamos de comunicar entre nosotros – intervisión / grupos Balint – necesitamos usar un lenguaje rico y propio, en constante construcción. Necesitamos saber construir y deconstruir conceptos a partir de nuestra experiencia.

La intervención social, desde cualquier dominio no puede estar predefinida ni vacia. Hace unos meses terminaba la lectura de un libro de J.SHOTTER – REALIDADES CONVERSACIONALES – 
Recupero de esta, la idea de trabajar desde los márgenes; desde una incertidumbre que nos obliga a estar en constante relación y definición a través del lenguaje en nuestras relaciones en el propio campo profesional.  El malestar quizás esté envuelto en esta emoción de inseguridad e incertidumbre que es construir con los otros. Las acciones socioeducativas tienen un tiempo y un espacio. Los cambios se producen más cuando no estamos que cuando estamos y eso es bueno. Hacemos a los ciudadanos-as más libres cuando se sienten protagonistas de sus propia historia, cuando la pueden contar.
Cuando nos la pueden contar.
No nos necesitan todo el tiempo. No siempre, no toda la vida. Afortunadamente.

En esta aventura profesional, como en otras.  Hay que protegerse, entrenarse y aprender. Desde la formación básica, claro.
Uno no aprende a nadar en el océano bravo.
Las clases de natación suelen ser en piscinas seguras.

FOTO Patrick Tomasso

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Un comentario sobre “PARADIGMAS y MALESTARES CRONICA.2 del 7 congreso de Educación social

  1. Buena reflexión… me sumo al punto de partida.: desde donde hacemos y proponemos nuestra identidad profesional…la constante formación y superviSión nos pueden ayudar a focalizar la tarea que nos encargan; tanto lo social, como lis propios usuarios… no puedo entender mi tarea, si no es desde el empoderamiento a las personas…

    Un abrazo por compartir.

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