TENEMOS LOS OJOS EN LA CARA PARA MIRAR HACIA ADELANTE.


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Hay que dar gracias
esta nieve sobre el suelo
pertenece también al cielo

ISSA

 

Este sábado, con mucha emoción – quizás contenida – ha finalizado para mi un periodo muy especial de mi vida. Hoy lunes me he dedicado a actualizar presentaciones, perfiles y currículos. Donde ponía Presidente de ISPA-ASC pone ya; Presidente de ISPA -ASC de septiembre de 2008 a marzo de 2014. Han sido seis años muy especiales.  Esta tarde, la he dedicado además a escribir a las personas de la asociación – del instituto – agradeciendo su contribución. Afortunadamente, ISPA -ASC  no es una organización hermética, ni autoreferencial, a pesar de ser modesta y con a penas cincuenta socios -as  profesionales de la supervisión y el coaching, constituida desde un modelo colaborativo y no piramidal; permite el acceso a ella por vía de la formación específica y por la acreditación /validación del currículo profesional. De esto tratamos el sábado y en esto se implicó un vital grupo de personas cara a dinamizar el  futuro. Lejos de algunos lobbys que se apuntan al sol que mejor calienta,  ISPA-ASC está conectada en Europa – ANSE –  con una red de  profesionales de la supervisión y el coaching, abierta y realmente colaborativa de norte a sur; de Noruega a Rumanía . En la carta de despedida a mis colegas, pongo énfasis en algunos temas  en términos de desarrollo profesional. Este es el extracto que comparto públicamente.

Recordaba  un seminario con  Carola CASTILLO 2009, Lisboa, …. hay una frase  lapidaria a la vez que estimulante: La vida quiere que crezcamos. Escucho la frase y me escucho cuando la digo; tengo dos sensaciones contrapuestas. Una tiene que ver con la “banalidad”, con  el reparador paso de los días. La otra con la necesidad – con mi necesidad – de identificar fehacientemente, con gestos y rasgos,  el paso de la vida. Cada día más fugaz y más rápida. Cada día más liquida y etérea.

Apreciativamente,  me conecto con  otra necesidad.  Compartir con  mis colegas. Compartir y devolver a los que de una forma u otra me han facilitado  este crecimiento. Siento, con  ilusión,  que ha merecido la pena el esfuerzo realizado. En términos de liderazgo, nada de lo hecho y vivido  hubiera podido ser llevado adelante sin apoyo. 

Uno no sabe cuando y como comienzan los compromisos o los intereses por las “empresas”  por los proyectos. Fui educado, más allá de la escuela  gracias a mi familia; en un mundo rico de intereses colectivos, donde lo común, la construcción compartida  era un juego divertido. Así aprendí a hacer amigos y amigas.  Con quince años, por ejemplo, recogiendo papeles y chatarra me pagaba mis campamentos de verano y aprendí jugando que es un equipo.  Con ocho ya sabía lo que es el sentimiento de exclusión y con doce el de supervivencia. La vida quiere que crezcamos… joder que sí!  Y no te pares… La vida. la propia vida , a veces, te invita a “parar  para reparar(te).”

Esta tarde he enviado a mis colegas una carta personal que  supera los márgenes, va más allá de los límites formales – sin ser informal – de nuestra asociación. En la despedida desde el reconocimiento y el agradecimiento me he permitido  – sin victimismo –   expresar  que ejercer el  liderazgo ha sido por momentos doloroso.  La compensación, ha llegado desde la aceptación  de nuevos profesionales – personas y entidades – que se han acercado construyendo una relación nueva y distinta; desde el dar y el recibir.

Casualmente, el sábado por la mañana, antes de iniciar  la asamblea, en un sosegado café alguien trajo a la conversación a abuelas y refranes. Yo hoy he elegido un bello haiku de ISSA  para empezar este post .
Issa fue criado por su abuela hasta la edad de los catorce por fallecer su madre. La fuerza nos viene de nuestros ancestros. Nuestros ancestros tienen  la voz del origen, la voz y la fuerza de una mujer que nos inspira y nos da seguridad. Madres y madres de madres. En esta confusión de llamar instituto a una asociación feminizada (ISPA), en los previos de la asamblea,   estábamos  a lo comadres café en mano departiendo, conectados-as… Felices, anticipando nuestra ilusión colectiva.

Uno de los refranes preferidos de mi abuela es sencillo pero rotundo: Más adelante hay más.

En junio de 1992 viaje a Madrid al Centro de estudios del menor, asistí a una sesión de formación sobre supervisión. La primera de mi vida. Conocí a L. KRAPOHL y H. KERSTING ; fue la primera vez que vi una sesión de supervisión en  vivo. Tras la experiencia, mi vida cambió. Sabía lo que quería.  Tras este tiempo, mi espíritu, mi curiosidad y mis inquietudes se sienten renovadas.  Mi abuela tenía razón, os animo a seguir su espíritu.

Más adelante hay más!

 

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