SUPERVISIÓN Y COACHING SISTÉMICOS UN MODELO INTEGRADO- REFLEXIONES 1


Hace algunos años la DGSV asociación alemana para el desarrollo de la supervisión, puso en marcha una campaña en formato postal free que llevaba a la reflexión sobre la relación entre supervisión y coaching.

“Mi coach es un supervisor ¿y el tuyo? En el fondo de este mensaje esta la concepción de los modelos y procesos de formación de supervisión y coaching.

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La supervisión es un método de formación y aprendizaje reflexivo en el espacio profesional; en formatos individuales, grupales o en equipos de trabajo. Su desarrollo en centro Europa – desde los años 50 – a partir de los equipos y servicios sociosanitarios; educación de adultos, se optimizó y expandió al  conectarse a los sistemas y procedimientos de implantación de calidad en empresas y organizaciones diversas.

No se concibe una práctica de calidad sin un proceso de supervisión en la Europa actual.

La supervisión se conectó en su día con las prácticas de desarrollo organizacional, mutuamente se optimizan. En los años 90 y este contexto expansivo e integrador las asociaciones y sociedades profesionales de supervisión comenzaron a diseñar modelos integradores e integrados  a partir de la emergencia del coaching como práctica de entrenamiento del liderazgo. Pueden consultarse diferentes publicaciones desde esta perspectiva en las páginas web de las asociaciones de ANSE. 

Supervisión y coaching  -desde esta conceptualización histórica-  son prácticas que se enriquecen mutuamente. El coaching, como entrenamiento, más allá de esta moda expansiva y el afán de querer presentarlo como el “bálsamo de fierabrás”  o la solución mágica para los tiempos de crisis…  – Véase  el artículo publicado recientemente en  La Vanguardia– tiene una expansión en el mercado de los países mediterráneos y en Sudamérica muy particular.  Diferente a este panorama integrador histórico de Centroeuropa. En nuestro  ámbito cercano hay grandes profesionales y prácticas diversificadas. Entrenar y desarrollar el máximo potencial de los clientes, desde diferentes prácticas, ha supuesto una gran aportación no solo para las empresas y los ejecutivos. La política, las entidades sociales, etc. Se benefician de esta nueva forma de crecimiento  y optimización profesional.

Desde una perspectiva más crítica, el mundo del coaching, es una maraña de certificaciones. Sorprende la proliferación de  franquicias y la basta oferta formativa.  Donde subyace que quizás el negocio base sea la propia actividad formativa. En esta concepción, la formación es modular, progresiva, piramidal… Es un proceso jerarquizado donde cualquiera puede llegar a ser y desarrollarse, como entrenador  con tiempo y dinero. En el fin del proceso está – en ocasiones –  la supervisión.  Esta forma de ver las cosas, como se puede ver, no se basa en la complementariedad.
En este modelo,  se  es supervisor o supervisora , por la experiencia y la práctica acumulada.
Este desarrollo más jerarquizado y basado en el control del proceso formativo de cada franquicia, está en expansión y crecimiento.

Como siempre… diferencias hacen diferencias.

Cuando los colegas alemanes decían “Mi coach es un supervisor ¿y el tuyo?”   Evocaban un modelo integrado y complementario o  un modelo jerárquico y piramidal.

 

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