flash europa


Hace una semana,  exactamente, estaba en un avión en dirección a Viena. Camino a una reunión de ANSE, (Association of national Organisation for Supervision and Coaching inEurope.)    

La reunión transcurrió con normalidad, dentro de lo previsto. A pesar de los mitos y patrones que “construye” la crisis, representantes de catorce países europeos nos dimos cita en Viena para demostrar, desde la acción, que otra Europa es posible. Hablamos de encuentros comunes, de investigación, de grupos interculturales de intervisión, de formación en interculturalidad y diversidad, etc. La política de ANSE se complejiza y se extiende desde Centroeuropa hasta los países mediterráneos o las republicas bálticas.

Aunque  por momentos uno se sienta como un jurado de eurovisión, hay un clima de trabajo y colaboración muy productivo e interesante. ANSE  se ha configurado como un referente en términos de ética y calidad  para las asociaciones miembro.
Al volver de este viaje, conecto con los emergentes sociales y políticos cotidianos,  me asalta una idea, quizás muy peregrina,  nuestra experiencia como ciudadanos de esta vieja Europa es, fundamentalmente,  un discurso construido y mediatizado, carente de experiencias. Esta construcción modela  nuestras emociones restrictivas. Cada mañana pensamos en Europa como limitación, como castigo…

Aunque reconozco, en mi mismo,  a diario,  sensaciones producidas por mi química ¿son consecuencia de la repetitiva  “prima de riesgo”…?  Reconozco que la “tía merkel” o el “tito sarko” me hacen crujir de forma inusual las entrañas, algo se me mueve… Claro!
Reconozco que se me queda un poco cara de bobo cuando compruebo – en  vivo y en directo –   quienes son los ciudadanos europeos  los que llevan siempre en la cartera billetes de 100€… Personalmente hacía tiempo que no los veía. Me han dicho que también hay de 200€!

Una nueva “religión” economicista culpabiliza tanto o más que los aparatos clásicos de la iglesia mas integrista.
Me han dicho que Radio María, esta en crisis también, sus acólitos se pasan en manada a la escucha de  Intereconomía. Da mas caña.
El banco europeo y todos sus beatos nos confunden, crean una imagen de Europa, idílica, austera y monástica.
A la vez que nos niegan o condicionan la posibilidad de experiencias europeas solidarias y de corresponsabilidad ante las dificultades.

No es amor patrio europeo el que pregono, ni veneración marcial por oír la melodía de la “champions league”.

Por cuestiones  de historia familiar y por propias vivencias. Lo diferente, lo distinto, el cambio siempre ha sido una posibilidad. Encajo mal esta idea de que los otros, los de fuera… nos quieran condicionar la vida. En estos días “tan especiales”, los fantasmas y demonios están en casa, en nuestros propios jardines.

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