DESPLEGAR CAPACIDADES REFLEXIVAS EN GRUPO


Vamos perdiendo, sutilmente, pautas de comportamiento en beneficio de una supuesta eficacia, en beneficio de un desarrollo de nuestras competencias y habilidades. Hace unos días comenzamos en este blog una sería de post sobre las experiencias y vivencias en grupo. Movido por esta sensación de pérdida, retomo el tema en este segundo post. La vida en grupo, aprender en grupo,  no es una prioridad para los profesionales, para  las personas que trabajan con  o  para otras personas.

Un grupo, no es lo mismo que un equipo de trabajo. Pero este no es el tema de hoy,  no obstante,  frente a esta diferenciación aprender en grupo nos sitúa ante la posibilidad de adquirir y entrenar capacidades reflexivas. Muy útiles para la vida en equipo.

¿Por qué hemos perdido interés por aprender en grupo?

En principio, esta tendencia tendría un impulso positivo hacía el reconocimiento de las personas como individuos. Muchas propuestas de formación continua, de asesoramiento en grupo han estado “teñidas” por cierto colectivismo que anulaba  esta mirada de aceptación.  Las  personas  no se sentían reconocidas con y desde sus diferencias.  Volver a la tradición no sería un avance…
Hace unos días, hablaba de la clasificación de las intervenciones o propuestas desde la dinámica y/o procesos grupales de forma clara y limpia,  en esta propuesta se impone una cierta “ortodoxia”  mejorar la percepción de las personas en su trabajo.  Sería ideal que esto fuera un proceso que emergiera  en los propios núcleos de trabajo.  Como posibilidad no descarto ver como  una ganancia y una elección avanzada el poder participar libremente en grupos de supervisión donde aprender y entrenar (adquirir la competencia) y ponerla en práctica junto a profesionales de otros ámbitos.

La reflexividad, tema que hemos tratado ya en este blog, es un proceso que se orienta al éxito compartido de un grupo de personas  (o un equipo de trabajo) y se centra en sus aspectos funcionales. Hablar de éxito compartido nos envía directamente a los aspectos sociales. Swift  y  West, nos facilitan esta definición: “ nivel de reflexión colectiva de los miembros de un grupo sobre sus objetivos, estrategias, procesos y entorno y adaptaciones consecuentes “.

En los procesos de Supervisión en grupo los efectos buscados, desde esta mirada, tienen incidencia sobre como las personas aprenden a comunicar sobre sus trabajos.  A aprender a comunicar sobre la labor cotidiana, a dar y recibir feedback.  Reflexividad ligada a (mejorar)  la tarea y – aspecto más profundo de este tipo de actuaciones – como los miembros; progresivamente, a través del grupo como herramienta, desarrollan el aspecto social de la reflexividad:   o su capacidad de integrar diferentes puntos de vista e intereses.
Ambas cuestiones son capacidades, como señalaba,  muy útiles cara a vivir en las organizaciones, en equipos. O sencillamente a sobrevivir en el trabajo de todos los días.

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