Historias traumáticas


En el año 2004  junto con algunos colegas y amigos participamos en  París en uno de los coloquios del CEFA – PARIS.  Con un sugerente tema: Fronteras. Conocí allí a  Jean Paul Gaillard.   En una intervención brillante presentó, al tratar del  estrés post-traumático,  un esquema conceptual  que denominó “curva de la vida”.

Un año más tarde,  en 2005. Entre Octubre y Diciembre  participé  en un seminario sobre la “La ayuda a las víctimas: el débriefing” organizado por el  propio CEFA-Paris y dirigido por Jean-Paul GAILLARD.  Mi práctica como terapeuta y como supervisor  se enriqueció a partir de aquella experiencia.  Incorporé, entonces,  nociones y herramientas relativas a los traumatismos familiares,  formas de intervenir con las victimas ante sucesos traumáticos, ante las pérdidas, etc.   Una mirada amplia y un marco consistente permitió a GAILLARD  presentarnos su práctica y experiencia.

Entre estas herramientas,  destaco la citada “curva de la vida”. Herramienta que  he utilizado tanto en contextos clínicos como de supervisión .   A modo de “objeto flotante”  – rituales terapéuticos con fuertes componentes analógicos- facilita la relación y proceso terapéutico.     Dice Gaillard en un artículo escrito en 2001 que el duelo, la pérdida, los sucesos traumáticos no son una enfermedad, añade que de forma reduccionista se tratan como una “depresión”.  Una perspectiva procesual, secuenciada,  en un trabajo de reconstrucción de las trayectorias vitales  parece más que necesaria.  En esta construcción, el  fin es recuperar la corriente de la vida.  Esta herramienta,  –  en tanto que objeto flotante – representa seis posiciones: snhock, negación, rabia /ira, mercadeo, tristeza/desesperación y nueva filosofía de la vida.

2011, 9 de Noviembre. Una sugerente propuesta de la Fundación EDE,  una reflexión sobre “El trauma en las organizaciones” presentada  por J. Jacob Stam (Bert Hellinger Instituut Nederland) .  Algo me decía que tendría conexiones. Puntos en común con las reflexiones de Gaillard.   A pesar de que a J. Jacob Stam no le interesé especialmente el trauma o las consecuencias del trauma en el plano personal y si en el plano organizacional.
Mi radicalismo como asesor organizacional me hace ver las  pasarelas… no existen las organizaciones, existen las personas que forman los sistemas que llamamos organizaciones.
Y así nos lo hizo sentir J. Jacob Stam.  Esto es una cuestión subjetiva, muy subjetiva. Tanto como los efectos de cualquier suceso traumático. Centrado en lo que nos dejó la jornada. Como supervisor, como consultor de sistemas del ámbito social, educativo y sanitario, recojo algunas notas de lo trabajado durante este día y que afecta especialmente a las organizaciones sociales en términos de sucesos traumáticos.

  • Sucesos y eventos sociales que se producen en el entorno – exterior de la organización / entidad / asociación puede reproducirse en el interior de la organización.  Esto en términos traumáticos puede  ser asumido en el  interior de la organización por los operadores de forma consciente o inconsciente.
  • Aquello  que se quiere evitar cara al exterior –  esto tiene que ver con la dimensión mítica  – se reproduce en el interior de la organización – y esto quizás con una escasa coherencia de rituales internos o con la necesidad de definir mitos y ritos positivos para el propio equipo y así aumentar la cohesión y la conectividad interna .
  • Situaciones de sufrimiento o conflicto social que encara una organización social desde el encargo que tiene se pueden traducir en patrones de respuesta dentro de la propia organización.  Nuestra experiencia como supervisores, nos confirma  que esta observación de J Jacob Stam es muy acertada. Diferentes equipos  de diferentes ámbitos, reproducen patrones de conducta interior en función del tipo de cliente, tema o encargo social que deben gestionar.
  • El trauma puede ser útil. Uno de los efectos del trauma es la disociación de los miembros o de estructuras de la organización en función de la percepción subjetiva de los efectos de un evento traumático.  Tomar conciencia con esto facilita a los dirigentes, a los líderes,  la adquisición de un rol activo en la conectividad.  Esto supone un trabajo en  distintas dimensiones: espacio y tiempo. Esta tarea se puede abordar desde las Constelaciones organizacionales.  Básicamente se trata de reconocer los sucesos traumáticos originales, las estrategias de supervivencias,  en definitiva pasar de un estado disociado y “cristalizado” a uno integrado, conectado  y proactivo  en el que podemos  preguntarnos por nuevas posibilidades. Abriendo nuevas vías. Una nueva mirada. Como veíamos en la curva de la vida:   conectando con una “nueva filosofía de la vida”.
  • Por último, y quizás sea el trabajo inicial que haya que hacer – yo así lo pienso y el que me sigue sabe que esta es una de nuestras propuestas – Conectar con las raíces,  con los orígenes parece ser que favorece la elaboración de posibles traumas futuros.  Es curioso, porque en mi experiencia en el trabajo con profesionales de ayuda, en los seminarios sobre “Familia de Origen y relación de ayuda”,  donde nos hacemos la pregunta ¿Qué relación tiene mi familia de origen con mi elección de profesión? Una gran mayoría de profesionales conecta  y descubre, en la historia de la familia de origen, sucesos y episodios familiares, algunos dolorosos, algunos escondidos u “olvidados”. Algunos traumáticos.  Las organizaciones de ayuda social, están pensadas para que las personas sean más autónomas.  En ellas los y las profesionales deben protegerse de su propia historia,  o cuando sentirse libres para poder contarla.

 La tarde, “casualmente” , terminó con la compra de un libro sobre  uno de los sucesos, quizás,  más traumáticos que ha vivido la humanidad.  Los bombardeos de Hiroshima. Es curioso que este tema y este libro, escrito por una superviviente ha sido objeto de censura. Cuestión que yo desconocía.  En “Flores de verano” se dan todos los ingredientes para analizar un suceso traumático, quizás lo que más me llama la atención no es lo duro del hecho en si, el bombardeo. Si no la incapacidad de la sociedad – en este caso la japonesa – para poder escuchar el relato. Esto en si mismo,  puede ser mas doloroso, en el tiempo,  que las taras y heridas físicas.

Flores de verano. Comentario 

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