Carta abierta a “los límites”.


Agosto 30, 2011.

En esta vida, todo puede ser “cuestión de límites”, todo puede expresarse “dentro de unos límites”… Mi carta es para ti,  espacio, físico o imaginario que marcas una diferencia.  Me vino la idea de escribirte la semana pasada cuando me dieron un folleto que hablaba de peces y de tallas mínimas. Estaba yo en un límite, casualmente, un límite difuso y controvertido. También histórico. En los prolegómenos de una excursión al faro y punta de Trafalgar,  alguien me regalo un folleto en el que se habla de las “tallas mínimas” de los peces… Ahora viene la historia, una merluza o un lenguado,  en el golfo de Cádiz (Atlántico) miden más que en el Mediterráneo. Así ocurre con la mayoría de las especies aunque hay alguna a las que este límite le es indiferente… Por la tarde- noche fuimos a ver el atardecer a la punta de Trafalgar, nos aseguraron que el límite entre aguas entre las dos cuencas se empieza a ver desde allí… Me pregunté qué pasaría con una merluza que quiera pasarse de la raya, o con un lenguado corto de talla que quiera ir a los carnavales de Cádiz…

Siempre he sabido que los límites son finos y frágiles y a pesar de estar de vacaciones esta división, este límite, me traía ocupado… Tanto que me evocó etapas pasadas en las que antes de ser, empresario forzado,  fui parado, y recordé  la situación en la que yo estaba al otro lado… como dependiente de los fondos de la seguridad social. Cobrando el paro, hace 15 años.  En el ejemplo, me sentía como un Atún, cimarrón, que había que (re) pescar pues salía muy caro nadando por las aguas libres del Cantábrico… Las rayas y los límites son finos, tres meses después estaba ya al otro lado, autoempleado.

Por la noche, creía que me había olvidado de ti, querido límite, y cometí la irreverencia de acercarme a una librería de verano. Me topo con un tipo que se me hace familiar. Nos miramos… Me conoces, me dice. No caigo,  le contetso. Tu voz. Es una voz muy familiar. Soy Paco Algora, soy actor ¿Te gusta el teatro? El cine… me recita sus mejores actuaciones. Pero mejor una imagén que mil palabras.

De repente, tú de nuevo, la sensación de que los límites se han roto  de forma repetida. Un mito del cine y el teatro  en camiseta, entre los turistas,  firmando libros. Teniendo que decir quién es. Aunque su voz, habla por sí sola,  lo dice todo, es su mejor carta de presentación. Me quedo petrificado, colapsado. Me dice lee un poco…  me pasa un pequeño libro, habla del teatro leído,  el límite se ha roto. Afortunadamente, pienso.
Hablamos poco, pero es suficiente. Y me siento como la merluza que quiere ir al estrecho y es de Huelva, estoy perdido, confundido, aunque sea de otro tamaño. Lo grande se hace pequeño.

Paco Algora, me dedica su obra de teatro “Con la soga al cuello”.  Días después ya de vuelta en el periplo ocioso, en una mañana,  en mis mañanas de  Salamanca la devoro en apenas unos minutos.
Me emociona su mensaje. Recomiendo su lectura.

“Con la soga al cuello” Editorial  Atrapasueños

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