Cartas de Agosto. A mi querido Blog.



A veces uno necesita dejar de hacer algo para saber si es importante. A veces uno necesita concentrar todo el interés en algún tema para darle la importancia que merece.

Querido blog esta carta es para ti.
Llevamos juntos más de tres años,  este no es el primero,  ha habido otros momentos de parón y reflexión como este. Ha habido momentos en los que no he sentido la necesidad,  ni la oportunidad de escribir, y por tanto mantenerte vivo,  con la frecuencia y cotidianeidad necesaria.

Al principio, me lo impuse como una obligación, como una autodisciplina. Y el reto funciono, me hizo aprender mucho de mí mismo. Gracias por lo que me has dado.
En estas semanas de silencio, te he mirado, te he visitado como quien mira a alguien ajeno… a veces con distancia, a veces con tristeza,  en ocasiones con sentimiento de culpa; con la sensación de no estar haciendo algo, de dejarlo para mañana…
Me has llevado al recuerdo de los días en los que faltaba a la facultad… y luego me costaba tanto volver a aquellas clases aburridas… Pero debía de volver y hacer un esfuerzo por reconectarme con todos, profesores-as, colegas, etc. Entrar y salir de nuestro propio mundo, del que creamos nosotros mismos.
En esta mezcla de emociones y sentimientos, al final me he permitido disfrutar del silencio, de hacerme preguntas en silencio. El silencio, el poder disfrutar en silencio… el no tener la obligación de ser original y tener una idea que compartir, escribir y compartir. El silencio reparador.

En estas semanas he pensado, en el “Pez y en el Agua”. Y he buscado “Agua para el Pez”. Hace unos meses alguien me preguntó de dónde saqué tu nombre. Le conteste que eras fruto de una expresión, ahora sé que eres algo más. He descubierto que escribir me hace sentirme más libre. Y que esto cada  día (me) cuesta más.
En estas semanas  de abstinencia y letargo, he decidido que merece la pena seguir con la aventura de escribir. Seguir haciéndome sentir “Como Pez en el Agua”. Quizás con un tono más intimo y directo, más humano si cabe.

No te asustes, no te voy a pedir cosas que no puedas hacer, ni vamos a convertirnos en un “sitio rosa”. No haremos un blog tipo “sálvame”…  El verano está en su tercio final, aunque algunos que lo llevan disfrutando desde el mes de Junio cada vez que comen un yogurt o un lácteo y ven la fecha de caducidad tienen,  de forma súbita,  sudoraciones, taquicardias, etc. Todo producto de la ansiedad anticipatoria por la vuelta al trabajo… Cuadro típico de los funcionarios con más tiempo de descanso. No, no me quiero meter en ningún jardín, querido blog, se las han ganado y bien ganadas… ¡Envidia me dan a mí!  Claro. Otros sufrimos otros cuadros similares cuando en nuestras tres únicas semanas seguidas de descanso, comenzamos a ver anuncios de la “vuelta al cole” y avance de la “moda otoñal”, abrigos, bufanditas, gorros inmundos, etc.…
Si,  el verano, querido blog está en su tercio final, y como te decía te propongo que juntos  difundamos  una serie de cartas, calientes y comprometidas.
La tuya la primera, con respeto y con afecto, con reconocimiento, pidiéndote perdón por haberte abandonado algunos días, bueno semanas, vale casi dos meses.
¿Me perdonarás?

Un abrazo.

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