Anormalmente normales


Esta mañana me he encontrado con este interesante artículo de Jorge NAPAL en Noticias de Gipuzkoa. Nos presenta la situación de jóvenes a los que el sistema parece ser no puede dar respuesta. Recomiendo su lectura.”Jóvenes con una media de edad de 20 años se convierten en “sin techo” en los últimos meses”

Me llama la atención, una vez más,  la forma en cómo los medios de comunicación califican a las familias en términos de ESTRUCTURADAS o no ESTRUCTURADAS.  En este Blog ya hemos hablado del tema. Este es un nuevo caso patente en el que el lenguaje transmite y delata nuestra forma de construir realidades. Con mucho respeto para el periodista y reconociendo su sensibilidad social. Pienso que no existen familias sin estructura. Todas tienen una estructura. Todas nuestras familias tienen una estructura.
Estructura. R.A.E , al menos tres acepciones a las que podemos recurrir.
1. Distribución y orden de las partes importantes de un edificio. Una familia no es una casa…  2. Distribución de las partes del cuerpo o de otra cosa. Una familia parece ser que si es algo diferente (otra cosa…)  3. Distribución y orden con que está compuesta una obra de ingenio, como un poema, una historia, etc.…. (Todas las familias tienen estructura, orden y distribución. Aunque a veces, no nos guste, no sea funcional para la educación de los hijos o la norma social.)

Parece ser que algunos jóvenes,   según el artículo,  miembros de familias con un tipo determinado de estructura,  entran en los dispositivos de inserción social y otros no… Esta es la cuestión que me interesa.
Esto no es solo una cuestión de  medios y de recursos. Es una cuestión de cultura profesional. Y no es un fenómeno nuevo. Los profesionales de ayuda, en diferentes ámbitos, necesitan que los usuarios sean “normalmente anormales”. Dicho de otra forma, tengan determinados patrones, que encajen en “sus estructuras” en su forma de construir la realidad. No digo esto como una crítica a la situación concreta que se describe en el artículo, sino como una reflexión.

Cuando los usuarios, los demandantes de ayuda son “anormalmente normales” aparece este fenómeno que se da en diferentes dispositivos de atención sociosanitaria. Pienso que se acentúa en situaciones de crisis. En momentos de cambio, de incertidumbre o de ambigüedad en las políticas sociales.

No pienso que estos momentos la política social sea ambigua, creo que estamos ante un monto de factores que hacen que el panorama de los servicios sociales se dirija a un cambio. Esto en parte obliga a que  los operadores sociales fortalezcan su rol de liderazgo. Los políticos quizás primero. Los gestores de equipamientos y los propios actores sobre el terreno también.
En el fondo, en estos momentos de crisis y cambio de modelo socioeconómico la respuesta de un líder en el espacio de atención social, sociocomunitaria o sociosanitaria está basada en estrategias de aprendizaje; reflexividad y entrenamiento sobre su competencia para manejar la ambigüedad y tolerar la incertidumbre. Esto básicamente supone aprender a desaprender viejas formas de actuar y estar dispuesto a ver nuevos fenómenos sociales emergentes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s