Huelgas en tiempos de crisis.


Es sabido que la incertidumbre es mala experiencia. Un estado prolongado de incertidumbre desencadena respuestas de estrés que nos llevan situaciones de las que no sabemos muy bien cómo salir. No hay nada como planificar un evento, desde la seguridad que ( supones)  te da el control de la situación, para sentir una fuerte frustración ante cualquier imprevisto que desbarata toda tu planificación.
Dicho así suena como muy teórico, académico y hasta pedante.
Probemos desde la vivencia y la víscera.
Llego al aeropuerto de Bilbao, viajo – eso quería- a Viena, llego con tiempo de sobra unas tres horas antes. Cuando nos acercamos a  facturar al mostrador. Vuelo cancelado. Huelga de controladores franceses. La primera idea es ¿y a mí que me importa? Mientras pienso esto escucho. Vayan a hablar con la compañía, quizás les ubiquen en otro vuelo… Un giro sobre nuestros ejes y una cola enorme. Comienza la incertidumbre. La rabia, el enfado. La frustración.
Tras dos horas descubrimos que viajar a Viena comienza por pasar una noche en Bilbao, en un hotel caro, cena estandar rodeado de alemanes que ya no tienen cara de malos amigos. Desayuno y taxi de ida y vuelta.
Muchos costos para un tiempo de crisis además de reacomodarnos a todos en distintos  vuelos para el día siguiente. Para ganar más, provoco más pérdidas. Bravo!
Nostros también perdemos un día , sensación de frustración por una actividad planificada meses atrás. Durante todo el tiempo me viene a la cabeza una sensación de injusticia. Tengo ráfagas de ira contra los dueños del cielo, me gustaría encontrarme con ellos y ellas cara a cara. Durante las casi ocho o diez horas que hemos pasado – en dos días- en el aeropuerto- me he entretenido en hablar con algunas personas. Me ha llamado la atención, positivamente,  la educación y la regulación emocional de la mayoría de los usuarios y usuarias ante esta situación.  Las profesionales ponían de su parte, se hacían cargo y ofrecían respuestas, quizás en esto estaba la clave. Una vez facturado el equipaje y con el billete en la mano, pregunto a una azafata… por sus compensaciones emocionales, sus apoyos en un día como este. Me dice, el verano no ha hecho más que empezar… y  habrá más  días como estos o peores . Insisto, os dan apoyo emocional, podéis  ser escuchadas , hablar de cómo os afecta  profesionalmente. Se sonríe. Falta nos haría.
P.D. Llegamos a Viena bien, gracias.

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