Las cosas no pasan por que tengan que pasar.


Esta semana Mª Cruz Gomar  twiteo “ una preciosidad” y seguido estaba un link. Una historia maravillosa. MARGARITA.

Margarita, es un cuento de los que escasean. Me llevo sin querer tiempo atrás a la ética y las historias. En el año 1999 viaje a Lyon para un seminario con Hunberto MATURANA. Lo había visto antes en Barcelona en un Taller multitudinario en el congreso europeo de terapia de familia. En esta ocasión, Maturana hablaba para un auditorio más familiar.  Fue una jornada memorable.
Rescatando las notas, recuerdo su intervención sobre la ética en la terapia y la relación de ayuda  a partir de tres historias. La primera historia que cuenta Maturana tiene que ver con su madre.

Nos cuenta que era Trabajadora social. Nos relata que con la edad de 10 años la acompañaba en las visitas domiciliarias, lo que le llevó a conocer la pobreza. Entonces se siente impresionado especialmente por una familia que se dedica a fabricar ladrillos de forma artesanal. La madre está enferma. La familia vive  en un agujero excavado en la tierra. Para llegar al interior de la casa había que descender desde el suelo a las entrañas de la tierra. El hogar no tenía más de 10 metros cuadrados. Allí en el suelo estaba la madre cubierta por harapos.
En un lado estaba un niño un menor que Humberto. Impresionado, cuando lo ve se pregunta:

¿Cómo es que yo no soy ese niño?

…piensa:

Soy realmente afortunado, a pesar que mi vida familiar es modesta, no paso hambre, mis padres tienen trabajo, voy al colegio…

A partir de esta experiencia descubre que no era un ser especial.
Era un muchacho afortunado pero corriente.

Humberto termina este relato con así:

“Reflexionando años después, uno descubre que las cosas no pasan porque tengan que pasar. Simplemente uno las puede vivir de un modo o de otro.”

Maturana hace más consideraciones a propósito de esta historia, sobre su posicionamiento religioso, etc.

En este post, quisiera traer mi reflexión.

Al hilo de la historia de “Margarita”, lo importante de poder tener ilusiones, y de poder transmitirlas. De poder contarlas con emociones positivas.

Al hilo de la reflexión de Humberto Maturana, de lo “intenso del vivir”. La vida es una historia genuina llena de episodios, de cuentos y de historias… “que no pasan por que tengan que pasar”. El sentido, la moraleja, las encontramos cada uno. Cada uno en cada momento. Cuando llega.

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