AUTOCONOCIMIENTO


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Llevo  varios días enfrascado en la escritura de un artículo que abunde sobre la necesidad de fortalecer el autoconocimiento, el trabajo personal, como  uno de los procesos centrales en las personas que ejercen algún tipo de liderazgo. No es una idea original, pero deseo  hacer mi aportación a partir de algunas experiencias que hemos realizado recientemente. Tanto en los talleres que hemos realizado desde el trabajo con la familia de origen, como en la formación de líderes de proyectos de intervención social y socioeducativa en distintas entidades.

En estos procesos he utilizado, junto a mis colegas, diferentes herramientas que permiten tomar contacto con experiencias, habilidades que vienen de diferentes fuentes; la familia de origen, la propia biografía: en cuanto a los pasos profesionales dados y el soporte que da la relación con el sistema de usuarios-as en el que uno está inserto.

La cosa iba bien pero lenta. Me lo tomé con calma y reposo y estos días que estoy en Portugal, en Carcavelos, haciendo formación en Constelaciones organizacionales y familiares me ralentizo más. Y en esto llegó el taller de Carola Castillo. Los que me conocéis sabéis de mi forma de hacer, de mi estilo confrontador basado en una aceptación plena. No se puede confrontar sin plena aceptación. Esta mujer y su energía me sobrepasan, su fuerza y su capacidad de ayuda me han puesto en otro plano. Me he metido muy dentro, muy, muy dentro. Tomo contacto con actitudes previas, necesarias para poder seguir con este trabajo que facilite la introspección, la toma de contacto con la historia personal para poder liderar el futuro de uno mismo.

Lo curioso es que tomo decisiones a la vez que sigo trabajando, como siempre…

Llamo a la redacción y me dicen que tenemos artículos suficientes,  hablo con el responsable y le digo: olvida el mío. Lo termino de escribir más adelante. Necesito tiempo.  Hasta ahora, por las mañanas  de forma súbita me despierto  y escribo al amanecer, es la mejor hora del día. Hoy por la mañana, relajado y descansado mirando la luz del oeste  por donde se puso ayer el sol he hecho un ejercicio que me lleva a la paz conmigo mismo a  dar gracias a los míos. A reconocerles como proveedores de la energía que me permite seguir mirando con fuerza a un futuro que se presenta esperanzador.Luego  vuelvo sobre mis pasos, recapitulo  lo escrito, releo mis palabras desde el interior. Comienzo desde la práctica personal. El artículo llegará, como dice una persona a la que quiero de forma especial  “¡en armonía!”

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