DE METÁFORAS EN LA RELACIÓN DE AYUDA


…“El problema de esta institución es que una vez dentro ya no quieres salir. Quizá todos tememos irnos. Aquí nos sentimos tranquilos y en paz con nosotros mismos. Nuestras deformaciones parecen naturales. Sentimos que estamos recuperados. Pero no tenemos la certeza de que el mundo exterior nos acepte.”…

Haruki MURAKAMI  en TOKIO BLUES ( Página 123,  Tusquets editores , Andanzas)


ZUBIBLOG

Llevo todo el verano magnetizado, capturado. Enganchado como un vagón a la máquina de vapor del Orient exprés a la obra de Haruki Murakami. Más allá de los temas y de sus recursos narrativos, me fascina su capacidad para crear figuras y metáforas. No voy a descubrir aquí ninguna. Dejo este placer y este trabajo de descubierta a los lectores.

Al tema. Tras una  sesión de supervisión de equipo me quedo enganchando al tema de las designaciones. A la necesidad que tenemos en esta sociedad de poner etiquetas, nombres, definiciones a las situaciones que son un problema. A esto le llamamos diagnosticar. Para mi es un tema recurrente; cuando la definición del problema es una designación, un estigma…
Una primera   reflexión que me viene es que el tema del “diagnóstico” ha superado el espacio profesional.  Definir los problemas es una cuestión banal, pero no por banal deja de ser compleja.  Una segunda reflexión, ya vieja, es que “diagnóstico” es un término médico que hemos incorporado a la vida cotidiana… En ciencias sociales  y humanas lo traducimos como la “forma de construir un problema”. Definir los problemas siempre es de gran ayuda. En todos los dominios de la vida.

Paso la línea. De supervisor me convierto en supervisando.  En el grupo en el que participó desde hace años dirigido por Robert Neuburger surge el tema de nuevo. Hablamos de nuestra tendencia natural a definir, poner nombre a los problemas. De nuevo. Surge el matiz interesante: hay definiciones que nos dan miedo. Decir de alguien; tiene angustia, está depresivo, etc.  Buscamos soluciones. Utilizamos metáforas. Pero volvemos a tener problemas; el  lenguaje nos delata, presenta nuestra posición en relación al otro.  Parece ser que Varela, cuando comenzaba a estudiar el sistema inmunológico quedo muy sorprendido por las metáforas que se utilizaban. Eran de corte militar. Invasión de la célula, defensa de la membrana… etc.

Recuperar la comunicación empática.. Los problemas, los diferentes motivos de sufrimiento humano no son  más  “digeribles”  por ser etiquetados o explicados con nuestra forma de ver el mundo. Con nuestras imágenes.  Quizá,  son más manejables  y permiten actuaciones profesionales cuando además de mirar a la persona sufriente, observamos  nuestras propias reacciones.  Cuando hacemos un esfuerzo comprensivo y empático para comprender que algunos comportamientos – si no la mayoría- son lógicos en el contexto en los que se han dado.  El esfuerzo comunicativo y comprensivo de la relación de ayuda, no consiste en definir puntualmente lo que pasa. Consiste,  desde esta relación, en poder expresar  con honestidad una posición de cercanía y normalidad que permita vínculos:

–          “Me hubiera pasado lo mismo que a ti si yo hubiera estado y vivido las mismas circunstancias  que  tu”.

–          Lo que te ocurre es motivo de sufrimiento, es normal que te pase… yo mismo lo estaría pasando muy mal.

Como contaba la protagonista de Tokio Blues en su carta, nuestra sociedad no permite un sufrimiento normalizado. Aceptado. Necesita definirlo, estructurarlo, etiquetarlo.
Como decía mi viejo profesor. “Donde los peonemos… que hacemos con ellos…”

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