DE “JARDINES” Y CULPABILIDAD


012

Hace días hablando del síndrome postvacacional me referí al sentimiento de culpa.
Lo relacioné con el sentimiento que podía generar la pereza o la vagancia por volver al trabajo después del periodo vacacional. Esto dicho así, aunque fuera dicho en términos de hipótesis ha generado alguna reacción que otra. Normal.  A mí me ha hecho pensar, la verdad es que me meto en algunos jardines que luego se convierten en laberintos florales de los que es complicado salir.

Pero como pone  en los carteles “al final esta la salida”, vayamos a ella.

De antemano para los francófonos hago una propuesta de lectura, y no es la primera vez que lo hago en el Blog; R. Neuburger, en su libro “L’art de Culpabiliser” desarrolla de forma muy didáctica estas ideas.

En cualquier caso,  para volver sobre la hipótesis y centrar las ideas que quise transmitir hace unos días; parto de la idea de los “beneficios de toda educación culpabilizante”; No no se enfaden ni hagan caso a sus reacciones emocionales!
Por favor sigan leyendo… no se me asusten. Si usted es una persona que ha sido educada en el seno de una familia al uso se ha beneficiado de este tipo de educación. Tranquilo, tranquila. Esto no es nuevo para usted.
Me explico. Para conseguir los fines  educativos,  en el seno familiar, normalmente se utilizan formas culpabilizantes. R. Neuburger nos habla al menos de tres formas; una de tipo paternal que tiene que ver con el sentido de la justicia, con los compromisos, con el bien y el mal, con la palabra dada. La segunda forma es la culpabilización de tipo maternal. En este caso nos previene y nos pone sobre aviso en las relaciones afectivas y amorosas.  El último tipo de culpabilización es el de tipo fraternal. Nos pone en guardia sobre nuestra capacidad de tener relaciones con los otros, con nuestros grupos de iguales, pone en cuestión nuestra capacidad de ser solidarios, sobre la capacidad de vivir en grupo.

Esta “culpabilización educativa” es un fenómeno complejo que nos estructura en diferentes niveles. Básicamente –y de forma muy resumida– nos aporta convicciones sobre lo que está bien y lo que está mal en el plano relacional. Nos aporta un “esqueleto de valores”.

Y sobre todo, quizás lo más interesante, el hecho de haber sido culpabilizados se constituye en una fuente de “saber precioso” que puede ser utilizado si es necesario, en el momento oportuno, en las relaciones sociales, profesionales, familiares, etc.

De ahí mi mensaje de extraer de estos sentimientos de culpa – si los identificamos- los valores, los aspectos positivos. Porque esencialmente son nuestras convicciones,  con las que vamos por el mundo. Que se pueden acomodar a las situaciones, pero como me decía un amigo hace poco… difícilmente; a determinada edad se pueden cambiar totalmente.

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3 comentarios sobre “DE “JARDINES” Y CULPABILIDAD

  1. Me gusta mucho. Has comentado cosas de este hombre varias veces y todas me han gustado. Tres tipos de culpa, tres fuentes de saber ligados a cada una de las relaciones fundantes. Precioso. Te habrás dado cuenta que nos carecamos al fenomeno de la culpa desde lugares diferentes en la misma semana. Conexiones. Un abrazo

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