Equipos líquidos 1.


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Hace unos días un directivo, con cierto pesar, me decía: no se que hacer... estamos en constante rotación! Hacía referencia a que en el último año varios profesionales habían pedido el relevo, el cambio. No había malos rollos, solo necesidad de cambiar, nuevas experiencias. Estábamos a final de año y tanto él como yo estábamos muy cansados. Escuché su dificultad y le propuse una entrevista a principios de año tras el "parón" y los polvorones.
Con el año nuevo, retomo mis tareas, reflexiono sobre la demanda aplazada. Caigo en la cuenta de que es frecuente y habitual. Cambios de trabajo y rotaciones es un tema de supervisión, de asesoramiento. Recuerdo las metáforas de la sociedad líquida del profesor Zygmunt Bauman. Encuentro unas notas de un seminario sobre Modernidad Líquida y leo:

"En nuestros tiempos de "modernidad líquida", vivimos y actuamos en la creencia de que la fluidez es una característica permanente e incurable del mundo, y en tal mundo el secreto de la acción de éxito se reduce a evitar y minimizar el riesgo. El poder genuino se mide ahora por la habilidad de los que tienen el poder de escapar de los riesgos y declinar sus consecuencias sobre otros".

El problema toma otra dimensión. Se trata ahora de tener poder de decisión sobre el trabajo; de trabajar para vivir y no de vivir para trabajar. De no correr riesgos y sobre todo de poder elegir. Pero quizás esta sea una lectura muy benévola. En determinados contextos se necesita una mínima definición de compromiso o de implicación. Sobre esto, un amigo me contó un chiste: en un plato de huevos fritos con beicon, la gallina esta implicada y el cerdo comprometido. Pienso en la situación y me imagino a los directivos o a los responsables de de la RRHH mirando a los ojos al personal y pensando... ¿cerdo o gallina? Cualquier organización, equipo de trabajo, cuando tiene una rotación y la consiguiente nueva incorporación; sufre una regresión en el plano relacional mínimo para mantenerse como un grupo centrado en la tarea.
Por lo que vemos, las relaciones y los compromisos planteados a largo plazo, no garantizan la ausencia de conflictos. La seguridad en el empleo, tampoco evita los conflictos. Aunque en teoría, parece ser, que cuanto más fuerte y de mayor duración son las ataduras mutuas, mayor es el incentivo de buscar un modo satisfactorio de cooperación y también el sentimiento de libertad para poder elegir mejorar.
A la ansiedad que genera la incertidumbre cuando no se conoce hasta cuando se contarán con los servicios de un profesional en un equipo, en una organización, añadimos la ansiedad que genera el saber que siempre haré lo mismo, o algo parecido. Vuelvo a mis notas sobre modernidad líquida:   

"Pensar en términos de largo plazo bajo semejante condición es obviamente algo poco razonable. El visionar el presente también cambia en el resultado; donde no hay un pensamiento a largo plazo, donde no existe la expectativa del "nos vemos de nuevo" hay a duras penas una posibilidad de sensación de compartir destino y de que nazca un sentimiento de hermandad, y poco panorama de necesitar unir filas, marchar hombro junto a hombro en el paso hacia emerger. La practica de la solidaridad tiene pocas posibilidades de florecer y ahondar raíces."

Quizás el problema camine en la dirección de los valores..., en la importancia que le demos a la posibilidad de elegir al "tema de nuestras tareas"  y al "dónde" trabajar. Como una expresión de libertad. Como la forma de minimizar riesgos ante la evidente precarización de algunos empleos. En estas situaciones siempre es mejor, decidir sobre el futuro, que sufrir una expulsión.

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2 comentarios sobre “Equipos líquidos 1.

  1. ESTIMADO Juan Ignacio!

    Me encantan los comentarios, algunos serán objeto de nuevos post. Como ves, no recorto nada. Tu mismo eres responsable de tu profuso discurso. Una amiga me dijo una vez… No te enrolles en un blog, hay que ser concreto. ¡Al menos si quieres que te lean! Te puedo asegurar que fue un buen consejo. Te lo paso.

    Sobre lo de los McCann. De momento prefiero abstenerme. Respeto y discreción (cosa que tengo la impresión que falta) ya he dicho bastante.

    Gracias otra vez por ser mi “cibercorrector”. Me vuelvo, ahora también gracias a ti, un poco más obsesivo con los textos. Además de ordenar el pensamiento y el mensaje hay que ordenar la forma. Estoy de acuerdo contigo. Pero el tiempo es el gran enemigo. No hay más que decir.

  2. Cambiamos de año, y he añadido a mis hábitos el visitar esta página con asiduidad. Quisiera realizar algunas observaciones a este último artículo. Cumplo ahora mi 31º aniversario en el mundo laboral; los últimos 16 los he dedicado a gestionar mi propia empresa y me vino muy bien la experiencia adquirida en los 15 anteriores, entre los que me tocó durante varios años coordinar un grupo de más de 30 personas (pasaba del optimismo a la quemazón con excesiva facilidad, era joven y frágil)

    Hay varias cosas que intento que me guíen a la hora de actuar:
    1) Creo que el trabajo de ja de ser rutinario cuando te importa hacerlo mejor, cuando entiendes que tú tienes mucho que ver en cómo se hace. Hace falta que te pares a pensar si todo lo que haces es necesario, si los medios que utilizas son los adecuados, si hay cosas que no se hacen que deberían hacerse y si es la mejor forma de hacerlo. Lo mismo que los medios cambian constantemente, la forma de trabajar debería cambiar para adaptarse a éstos y, aunque no cambien, buscar una forma más eficaz de utilizarlos. Pero eso requiere que el trabajador no sea un mero receptor de órdenes, sino alguien implicado con lo que hace. Es algo que el responsable debe dejar claro al trabajador (colaborador) y potenciar esa actitud. No todo el mundo vale para dirigir, pero sí valemos para buscar responsables eludiendo lo que nos debería tocar. No se trata sólo de hacer lo que te digan, se trata de pensar si lo que haces se puede hacer mejor. Y no tengas miedo a equivocarte cuando plantees cambios. El responsable siempre debe justificar de forma razonada su decisión de no adoptarlos.
    2) El trabajo en equipo requiere un objetivo común, gente que aporte cosas que se complementan y le importe lo que hace y que se preocupe de que lo que hacen los otros se complementa con lo que hace él. Esto requiere de un líder que coordine a todos, fije sus responsabilidades y les mantenga informados. Un líder que les haga creer que pueden estar haciendo algo para otro, pero lo crean ellos y lo hacen por ellos. Tiene su sello.
    3) Las rotaciones son buenas, en la medida en que te ayudan a conocer el contenido de lo que hacen otros. Al final mejorarás en la forma de hacer tu trabajo, porque está relacionado con lo que hacen los demás y el conocer esto te ayudará a hacer mejor lo tuyo. Al final cada uno debe realizar aquella función para la que está mejor capacitado, pero siempre le vendrá bien lo que sabe de lo que hacen otros. Eso también es formación.

    En resumen, lo que quiero decir es que si los profesionales se queman y buscan cambios, nuevas experiencias y rotaciones es porque lo que hacen les parece rutinario y no avanzan. Eso quiere decir que, o no se les ocurre nada que aportar, o no les han inculcado la idea de que lo que hacen no es inamovible y sus aportaciones serán bienvenidas e incentivadas. Sí, incentivadas, porque las palabras bonitas están bien, pero cualquier mejora en la forma de hacer se acaba traduciendo en rentabilidad y es bueno que participe de la misma el que aporta la idea. Es un gran incentivo, fuente de nuevas ideas.
    Por otra parte, que la gente quiera rotar es una buena señal, aspiran a no estancarse.
    Llegados a este punto le toca reflexionar al empresario. Quizás el estancado sea quien les dirige, que no consigue que su trabajo sea una fuente de búsqueda de mejoras para la empresa o teme los cambios. ¿Qué concepto tiene de lo que debe ser su trabajo la gente que trabaja para él? Ésa es la pregunta.
    Yo trato de transmitir esta filosofía en mi empresa y los resultados son satisfactorios. Cualquier trabajo puede ser tan creativo como el que lo hace.
    Siempre que alguien que está bajo nuestro mando nos transmite una insatisfacción tenemos que buscar nuestro grado de responsabilidad y asumirlo. Hay que estar preparado para reconocer errores o para asumir riesgos cuando la idea es interesante. Y, sobre todo, no descuidar la formación. Cuanto más sepa el trabajador, más aporta.
    Tampoco se puede generalizar, pero como idea para una reflexión me parece suficiente.

    En otro orden de cosas, y aun a riesgo de ser pesado, sigo observando numerosas faltas de ortografía y errores en los artículos. Y eso me da pie a comentar que, tras los preocupantes resultados del último informe PISA, donde una de las conclusiones era que los alumnos no entienden lo que leen, pero mejora mucho su percepción si se lo lee otro (que sepa leer), yo me pregunto y ¿al que escribe le preocupa realmente escribir bien? Cuando uno hace algo debe poner pasión en ello, cuidando también las formas, si quiere obtener un buen resultado.
    Estoy harto de escuchar, ante un toque de atención sobre la penosa ortografía que nos rodea, la contestación “ya se entiende”. Yo creo que cada vez menos. Cuando vamos a un concierto queremos disfrutar con la calidad de ejecución de lo que oímos, no aspiramos simplemente a reconocer lo que cantan.

    Por último, y por darte una idea para comentar, leía hace poco sobre el caso Madeleine y las actuaciones de sus padres, los McCann, que un equipo de detectives les garantizaba la pronta localización de la niña. Yo no sé cómo acabará ese asunto y me temo que no bien, pero ¿tú crees que puede haber algún tipo de reparación del linchamiento al que se ha sometido a los padres, en el caso de que no fueran culpables? ¡Cuántas veces juzgamos y condenamos por las apariencias y nos cerramos puertas a una marcha atrás! ¡Qué poder de manipulación! Yo mismo tengo una impresión mucho más cercana a su culpabilidad que a su inocencia, pero ¿en qué me baso realmente? Me parece terrible la actual moda del linchamiento mediático sin más pruebas que la sospecha más o menos fundada. Y lo que es peor, creo que la constatación de que eso vende potencia su utilización.

    Bueno, te dejo, que lo que quiero es que me leas y no aburrirte. Tienes absoluta libertad para publicar en los comentarios todo, nada o parte de esto (entiendo que es correcto que lo resumas, o recortes lo que no tiene que ver con el artículo) pero más que comentar algo concreto pretendo colaborar dentro de lo posible, aportando alguna idea. Lo que realmente me gusta es hablar contigo y si te ayudo a retrasar el Alzheimer, mejor. El posible exceso de neuronas lo combatiremos por los medios gastronómicos habituales.
    Un saludo cordial

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