“Una tarta de zanahoria”.


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Hace poco,  me preguntaron;  una vez mas… qué es y qué hace un supervisor como asesor externo de una organización. Una vez más me vi en el brete de tener que explicar con palabras algo que es fundamentalmente vivencial y subjetivo; o por contra,  que los asesores inundamos de conceptos y metaconceptos que solo entendemos nosotros.
El otro día de nuevo,  me hicieron la pregunta. Esta vez,  cambie la forma de responder. Me vino a la memoria una historia familiar para ilustrar la definición.
Cuando tenía ocho o diez años vino a visitarnos una tía abuela. Una mujer cariñosa y entrañable. Mi casa era pequeña y todos nos la arreglamos para acogerla. Mi hermano y yo le dejamos nuestra habitación seguramente; como cada vez que venía alguien a vernos, la visita, se convertía en  acontecimiento. Los acontecimientos en mi familia tienen que ver fundamentalmente con la comida. No por la abundancia;  si no por haber vivido una historia de precariedad, como en tantas otras familias.
Una mañana, antes de irme a jugar a la calle me dijeron mi madre, mi abuela: “la tia va ha hacer una tarta”
(antes de seguir leyendo, escriba en un papel lo que imagina por tarta o dibuje lo que le sugiere esta palabra)
cuando lo escuche, me imaginé un maravilloso pastel y ya estaba salibando… al salir a  la calle… me pareció oir, pero  creo que no quise retenerlo, a mi tia decir con entusiasmo…”¡una tarta de zanahoria!”.
¡Que coño era una tarta de zanahoria! ¡Una tarta, es una tarta! ¡Joder! estuve pensando toda la mañana… A cada rato me venían imágenes, ideas confusas… mi ilusión se desvanecia.
Cuando volví a casa a la hora de comer, estaban allí las tres contentas, pletóricas por el trabajo realizado…
– yo: ¿donde esta?
– ellas: ¡primero la verdura!
Debajo de un paño, en una fuente se intuía algo que aumentaba mis intrigas y desvanecía mi fantasía. No era lo que yo imaginaba. Un pastel de zanahorias rayadas, dulces en forma de ovalo me esperaba de postre. Lo probé, mezclado con mi frustración. Mi tia abuela, fue tan empática que me salvo de la tortura y con una gracia me explicó que a sus hijos nunca les había gustado. Nunca más he visto una tarta igual. Se que es algo original e irrepetible.

Hasta aqui la historia familiar.
¿Que coño tiene que ver esto con la Supervisión – Asesoramiento?
Tengo la impresión de que en nuestra cultura profesional, en determinados ámbitos, recibir una lectura exterior, una mirada exterior que posibilite una mejora del ejercicio profesional; un ejercicio mas placentero o unos logros de calidad; en estos momentos no es una definición estandar. Aunque los profesinales del sector, estamos organizados y tenemos nuestras asociaciones en distintos niveles, dependemos de la construcción y de la capacidad de “digestión” de nuestras propuestas que hacen nuestros clientes: los profesionales, los equipos de trabajo, las organizaciones de distinto tipo. 
Es por esto que,  cuando alguien se interesa por la supervisión o el asesoramiento, quizás necesite oir algo que sea cercano a su mundo de experiencias previas; cercano a su mundo de vivencias anteriores.
Cuando en medio del relato, si han escrito en un papel lo que les sugiere la palabra tarta, espero estén conmigo, no hay nada que tenga que ver con un ovalo anaranjado con melenas de zanahoria y moldeado por una fuente vuelta del reves.
Una tarta muy original y creativa. Pero que es necesario saber vender. Sobre todo, cuando uno tiene una idea preconcebida.

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