Ética y consultoría. Algunas ideas de orientación práctica 2


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Un segundo criterio tiene que ver con la autonomía.
Hace unos meses  tuve la responsabilidad de coordinar un seminario sobre “Ética y supervisión” para el ISPA “Instituto de supervisores profesionales asociados”, entidad de la que formo parte, asociada a ANSE en el contexto europeo. El seminario se organizó como un proceso que concluyó con un encuentro con Sabino Ayestarán, Catedrático de psicologia social miembro de la catedra de Calidad de la UPV-EHU.

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Uno de los temas de los que hablamos fue el de la autonomía.Un valor central de cualquier organización es la autonomía. Un asesor, un consultor se define en términos éticos por observar y cuidar este aspecto desde las primeras relaciones. En términos de liderazgo es un “líder de líderes”. Me explico, se le supone un poder de referencia, de modelo en sus valores. Tiene la capacidad de hacer cambiar a las personas, tendiendo a ser carismático.
En este sentido, no genera dependencias; las delega, las transfiere a los clientes.
Al hilo de esto, recuerdo un episodio de mis inicios como asesor. Un cliente me contó que me elegía como consultor porque se sentía coaccionado y condicionado con el que tenía hasta la fecha.
Le pedí más explicaciones, le hice una pregunta de esas que uno lleva en la maleta. Una herramienta que me ayuda a posicionarme en la relación.
 ¿Qué puedo hacer yo de diferente? Y una más;
¿Qué cosas hizo este profesional que te molestaron y yo no debería de repetir?
La respuesta no fue una respuesta, fue un relato que te resumo:
El consultor se había cambiado de despacho y la continuidad de las sesiones obligaban a un desplazamiento de 80 kilómetros entre ida y vuelta al cliente. El cliente se sentía incómodo y en la segunda consulta planteó sus quejas. El consultor no las quiso escuchar y aludió al contrato que tenían. El contrato se rompió. Mi cliente se quejaba de que se sentía atrapado. Le habían incluido en el traslado y tratado como un mueble más del nuevo despacho.
Nunca se sintió escuchado y considerado en lo que implicaba el cambio. Lo que le hizo cuestionar la calidad de los servicios. Por su parte el consultor pensaba que podía contar con el cliente durante el resto del año… llego a decirle que contaba con el y su organización en sus presupuestos…

En resumen,  el segundo  criterio  es la búsqueda de relaciones profesionales de autonomía;  no creando contextos de dependencia en los clientes.

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