Los OBJETOS FLOTANTES en la supervisión de equipo.


 

“Era la cuarta sesión con el equipo y este ya había cambiado dos veces. Estos cambios se fueron sucediendo a lo largo del proceso de supervisión. Teníamos un contrato de 15 sesiones y para la sesión 10 ya habíamos conocido cinco versiones del mismo equipo, el coordinador y los supervisores éramos los más estables en aquel baile. En cada cambio había en nosotros, los supervisores, varios sentimientos que no llegábamos a explicarnos,  quizás por  nuestra implicación con este grupo de personas que trabajaban juntas, con esta organización… aunque los responsables vinieron en alguna ocasión a las sesiones. La tónica continuó… solo pudimos seguir con el proceso cuando fuimos conscientes de nuestra posición y utilizamos una técnica para que el equipo, a su vez,  pudiera tomar contacto con lo que le estaba pasando a ellos…”

(Maniqui utilizado para modelizar esculturas en sesiones de Supervisón de equipo)

Leo notas  en uno de mis cuadernos, tomadas a partir del trabajo con equipos y organizaciones; y me encuentro con esta situación que me lleva al tema de las técnicas Supervisión y asesoramiento. En aquella ocasión fue necesaria la utilización de dramatizaciones y otras técnicas. Que pueden ser consideradas también como OBJETOS FLOTANTES.  Pero ¿Qué coño es un OBJETO FLOTANTE?

Los objetos flotantes introducidos en el campo de la supervisión y el asesoramiento se perfilan como una forma de entender los niveles de comunicación analógica que se dan en  el espacio de interacción que se configura entre el equipo – como sistema que consulta- y el supervisor. Posibilitan la experimentación y la búsqueda  de soluciones posibles sobre situaciones dadas. La responsabilidad es compartida tanto del equipo como del supervisor. Ayudan a que los roles, en la supervisión emerjan con más nitidez. Para utilizarlos es necesario partir y aceptar previamente que el equipo posee un saber propio que como tal en las sesiones de supervisión nos interesa rescatarlo, normalmente todos los equipos se mueven con un conjunto de creencias y de atribución de soluciones posibles que definen unas normas y un paradigma.  El paradigma,  en muchas ocasiones no es evidente ni consciente, se hace evidente y emerge por los temas que se definen  como problemáticos.  En el contexto de supervisión o consultaría es frecuente que el equipo “esconda” su paradigma para ver cual es el que le ofrece el supervisor. En el intento de solución, cualquier indicación o sugerencia que cuestione este paradigma, va a ser rechazada. Incluso va a condicionar todo el proceso de trabajo a largo plazo. ¿Cuál es la solución del supervisor  a tal situación? ¿Qué hace con su saber? Realmente no es un saber sino un metasaber.  Aprender a aprender supone modelizar y representar, también utilizar técnicas que faciliten la expresión de los modelos representacionales que se han construido en el equipo y que condicionan su capacidad para afrontar las soluciones. En este sentido los objetos flotantes  ayudan a que emerja el espacio relacional de la consultoria  y se convierta en un espacio de experimentación, de descubrimiento compartido entre clientes y asesores.

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