Vuelvo a casa, después de una intensa jornada de trabajo con un equipo. Durante un día junto a Enrique Sacanell creamos “el marco de juego” en el que nos moveremos con un equipo directivo. Voy y vengo. Me muevo con la ilusión de encontrarme con mis colegas del grupo de Supervisión dirigido por Sabino Ayestarán. Cambio de silla. De supervisor a supervisando. En el tránsito y en pleno aeropuerto me bulle una idea. Reflexividad. Una amiga y compañera me dijo un día: Cuando me “rayo” con una palabra uso el diccionario. Sigo su consejo para pasar de la actividad mental a la acción productiva.
Reflexividad. R.A.E.
1. f. Cualidad de reflexivo (‖ acostumbrado a actuar con reflexión).
2. f. introspección.
3. f. Gram. Cualidad de reflexivo (‖ que se refiere a la misma persona, animal o cosa que el sujeto).
Y siguiendo los significados de la palabreja, descubro el valor añadido que le damos en el contexto de la supervisión, o cuando facilitamos procesos de cambio o de entrenamiento procesos de liderazgo.
Reflexivo: 1. adj. Que refleja o reflecta. 2. adj. Acostumbrado a hablar y a obrar con reflexión.
Supervisar tiene que ver con mirar desde fuera, con observar o interactuar un sistema desde una distancia que permite que la persona, el equipo o el grupo descubra cosas nuevas o distintas. ¿Cómo? Tomando en consideración lo que refleja, partiendo de lo que reflecta, de su capacidad de “REFLEXIÓN”. La reflexividad es una potencia del equipo que se activa en las interacciones. Desde la mirada del supervisor, puede aparecer la ilusión de una cierta “asepsia” de “mirar desde fuera” para no implicamos. Nada de esto. Considerar esta capacidad supone crear un sistema de comunicación diferente, distinto para el equipo o el profesional que solicita. Desde el punto de vista de los diálogos, de las formas de hablar, la reflexividad y la capacidad reflexiva, se manifiesta de formas diferentes. Requiere una conexión y acercamiento genuinos. Es como si en el equipo, las personas, se encontraran en otra dimensión, en un plano diferente. Esto les hace tomar contacto con nuevas emociones y experiencias, el acceso a nuevas formas de aprender.
El supervisor, en tanto que facilitador se convierte en un acompañante especial. No en un mero espectador pagado para ver un espectáculo inusual. Un supervisor, en tanto que facilitador, lo es por su competencia comunicativa y por su capacidad de obrar. Esto se pone de manifiesto en el manejo de diferentes herramientas y técnicas al servicio de los clientes. Su fuerza y energía se organizan como receptores de los actos y comportamientos reflexivos de las personas en sus contextos habituales. Con sus habilidades y técnicas profesionales favorece procesos concretos, formas de desarrollar prácticas que serán útiles a las personas en su vida profesional futura. El resultado esperado se traduce en conciencia colectiva de aprendizaje.
En esta relación profesional facilitar y suscitar la aparición de esta competencia parece más importante que ofrecerla directamente. Los supervisores somos sesudos pensadores que abrumamos a nuestros clientes, quizás por el deseo de justificar nuestra posición y prestaciones. Cuanto más intervenimos, menos favorecemos la aparición de la competencia reflexiva de las personas en el proceso de la supervisión. No olvidemos que tanto Supervisión como Coaching son procesos y métodos de asesoramiento para personas “normales” con problemas “normales”, por tanto capacitadas para encontrar soluciones por si mismas o con la ayuda de un profesional. Uno de mis mejores profesores decía que como profesionales, los supervisores, nos definimos en tanto que irritábamos, perturbábamos a los sistemas con los que operábamos para facilitar que aparezca su competencia y capacidad de obrar.
No olvidemos un último valor de la Reflexividad, la introspección. En la relación profesional que se produce en la supervisión, el coaching u otro tipo de asesoramientos, la competencia introspectiva es una cualificación de base. Ser un profesional, cualificarse como tal implica un trabajo introspectivo. En el ejercicio y desarrollo de competencias reflexivas implícitamente estamos facilitando procesos de introspección y de autoconocimiento permanente.



Pingback: DESPLEGAR CAPAPCIDADES REFLEXIVAS EN GRUPO | COMO PEZ EN EL AGUA
Pingback: DESPLEGAR CAPAPCIDADES REFLEXIVAS EN GRUPO | COMO PEZ EN EL AGUA
Ahora que llego al final del principo, comienzo a comprender y a disfrutar. Ciertamente las palabras con las que más estoy disfrutando son estas de las que hablas: introspección, reflexividad y autoconocimiento. Ahora empiezo a aprehender.