Me lo han mandado ayer, además de verlo tres veces y de pensar diez o mas en muchas cosas, por el revolcón que me han provocado las imágenes. No puedo hacer menos que difundirlas.
No es la niña de Mariano. Pero una niña a fin de cuentas. Una niña y una mujer. Un hombre también. Evocado en una relación replicada, dramatizada.
Seguro que todos con los niños y las niñas podemos hacer mucho más. Con los adultos también.



