Curioso, incluso abandorá toda responsabilidad en la organización que le ha hecho famoso. Primero ser birllante e inteligente y con un recorrido en el mundo de la empresa digno de una epopeya, llena de mitos de autosuperación para acabar convertido en un ejercito de salvación de la nueva era. Será que para ser voluntario y benévolo primero hay que ser famoso y pudiente.
Ahora que las organizaciones de voluntarios están en crisis viene Bill a dar la solución al sector. Primero se brillante, trabaja, resuelve tu vida y luego la de los demas. ¿Será esta la clave?




